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Los últimos años de las diversas tribus en América se vieron ensombrecidos por la amenaza que llegaría con los españoles; para los indígenas haber tenido avisos de varios modos era la advertencia de lo que vendría...

Con la llegada de los españoles comienza la historia del mestizaje que todavía no se acaba de asimilar y comprender. Los detalles de estos amargos y escalofriantes días se pueden leer en las crónicas de la época; y para los aliados indígenas del ejército español la suerte no sería mucho mejor, ya que no dejarían de ser indios, mano de obra.
A la par de las armas de fuego, los soldados envueltos en fierro y montados en monstruos, las enfermedades que en mucho mermaron a la población indígena, llegaron la música religiosa, la profana y la guerrera española, junto con una serie de instrumentos musicales totalmente desconocidos en el continente americano y heredados a su vez de otros pueblos como el judío o el árabe.

Una vez que los pueblos quedaron sometidos al mandato de la corona española, fue tiempo de evangelizar y "civilizar" a los naturales de estas tierras. Los españoles, al poder y al mando; los indios, a la siembra, las minas, al trabajo pesado. De ser pueblos con una riqueza cultural de lo más elevada entre las culturas del mundo, pasaron a ser reprimidos en su forma de vivir y de pensar. Sin embargo, no se pueden transformar siglos de sabiduría e historia, y lo que fue sucediendo forjó una nueva manera de ser: el mestizaje. Una nueva patria que asimilaría lo ya obtenido junto con lo que fue llegando.
Para los españoles, apasionados e impulsivos, era vital transformar a esta multitud de indios en cristianos, por eso la evangelización fue tan arrasadora en los años coloniales. Se construyeron cualquier cantidad de iglesias, capillas, conventos y monasterios en todo el territorio americano, y junto con eso se enseñaba la doctrina cristiana, se bautizaba con nombres "decentes" a los indios y se enseñaba a cantar, tocar instrumentos y hacer misas como dios manda.

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Pablo Bardin cuenta en La influencia de la música europea sobre los argentinos, artículo para Mozarteum Jujuy : 
                            "En la Ciudad de Buenos Aires fue importante la actividad musical ya desde el S.XVII  Juan Vizcaíno de Agüero declaró en 1634 que “desde (hace) cinco años asisto en la Catedral, dirigiendo el canto llano y la música de órgano”. Una sucesión de músicos generalmente españoles o de ascendencia española fue plasmando durante sucesivas décadas una razonable actividad en la cual seguramente se ejecutó música europea similar a la que se escuchaba en las iglesias de la Península Ibérica. Francisco Vandemer, Juan Bautista Goiburu y José Antonio Picasarri fueron maestros de capilla. En 1790 la Catedral contaba con un grupo instrumental que tenía cuerdas, oboes y trompas.
Por otra parte, si bien no existía el concierto público, sí hubo tertulias musicales con clave, flauta y violín, con obras de europeos como Haydn, Pergolesi, Boccherini o Stamitz. Además hubo una primera aproximación a la ópera en 1757, que apenas duró cuatro temporadas. Pero en 1783 se construyó el Teatro de la Ranchería. Cita Gesualdo un impresionante inventario de 1792: “más de mil piezas de repertorio, entre ellas 380 comedias, 123 sainetes, 49 tonadillas generales, 47 tonadillas a dúo, 99 tonadillas a solo, 14 sinfonías, 2 zarzuelas” (era la tonadilla escénica la más habitual de las formas en la España de entonces). Desgraciadamente en ese mismo 1792 el teatro se incendió.
También las danzas europeas se importaban: contradanza, minué, paspié (del francés “passepied”), gavota y fandango se bailaban en los saraos. 
Ciertas ciudades del interior también tuvieron un movimiento musical. Cosme del Campo (1600-1660), sacerdote y músico nacido en Santiago del Estero, fue chantre de la catedral de esa ciudad en 1649, que presumiblemente mantuvo cierta actividad en décadas posteriores. Sobre fines del S. XVIII se registra en Mendoza la presencia del notable flautista italiano Pedro Bevelacqua. Pero fue Córdoba la ciudad que se destacó, y no sólo por los jesuitas, como fue consignado más arriba. Ya en el S.XVII se señala la fecunda acción de músicos como el organista López Correa, el maestro de música Francisco de Alba y varios organistas más. Y a fines del siguiente siglo, en 1797, se funda una Academia de Música, como nos cuenta Cristóbal de Aguilar: una Doña Rita “tocaba el clave en forma estupenda y se llevaba todo el aplauso al ejecutar arias, pastorales, duetos y tonadillas” (Gesualdo).
Paulatinamente se va formando una afición y un gusto por la música culta , que se afianzará durante el siglo siguiente, con los lógicos altibajos derivados de las dificultades políticas."


Los instrumentos traídos por los europeos
Los primeros en llegar con el propósito de evangelizar fueron los jesuitas, emprendedores que se metieron a todos lados, los más remotos pueblos quedaron protegidos de Satán al tener una capillita en el peor de los casos, y con todo esto, una manera de hacer música.

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Si bien por esos días se educaba a los indios, tampoco se les consideraba "iguales", así es que las culturas en América se fueron creando de muy diversas maneras: por un lado, los criollos y sus costumbres a la usanza española: misas (incluso algunas compuestas en lenguas indígenas para que fueran comprendidas), óperas y demás que se enseñaban al pueblo, pero que no eran lo que necesariamente más los identificaba con su manera de ser.Así como se fueron mezclando las sangres y derivando en algo nuevo, así se fueron recreando los llegados instrumentos.

Los instrumentos de cuerda irían tomando tan diversas formas en cuanto a los materiales que las hacen, la afinación y, por supuesto, los géneros que acompañan. Lo mismo sucedería con arpas, violines, violas, flautas, percusiones y demás. En las zonas donde hubo más negros, la música tiene una clarísima influencia, es el caso de la costa del Río de la Plata.

El pueblo mestizo, al margen de las sociedades que se enriquecían con su trabajo, creaba, por otro lado, las expresiones que hoy identifican a lo "argentino".

Los años han pasado, la santa inquisición y los colonizadores se han ido, pero de entre todos esos años de explotación, encontramos lo más valioso del nacimiento de nuestra cultura.

Fuentes consultadas:
-http://bardinmozarteumjujuy.blogspot.com.ar/


 





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