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Las primeras tribus de cazadores de origen asiático llegaron a América a través del Estrecho de Bering hace unos 30.000 años aproximadamente, en tanto que su arribo al actual territorio argentino se considera producto de migraciones internas ocurridas hace 18.000 años. Con la llegada de los conquistadores españoles los pueblos indígenas vieron truncadas sus posibilidades de desarrollo cultural.

Los pueblos originarios todavía conservan su música, aunque con posibilidades escasas de difusión masiva. Las canciones,danzas y toques instrumentales cubren necesidades esenciales en la vida de las comunidades.No existen en ellas los especialistas musicales:todos cantan y bailan.La música aborígen también une el conocimiento con las leyes invisibles y los modelos de energía de la naturaleza.Tradicionalmente, el aborígen se metería en lo más profundo de la naturaleza y escucharía intensamente los sonidos de los animales, no solo las voces,sino tambien el aleteo de los pájaros ó las pisadas de las patas en el suelo.El aborígen también escucharía los sonidos del viento,los truenos,los árboles que crujen, y el agua corriendo.Las esencias de todos estos sonidos fueron tocados por los instrumento creados a partir de huesos y materia prima animal. Para el aborígen, la observación de la naturaleza, requiere inmediatamente un estado de empatía, lo cuál conduce a una expresión imitativa.La tradición oral de chiriguanos, chorotes, mapuches, pilagás, tehuelches, tobas, wichíes –entre otras comunidades originarias– ha sido recopilada con trabajos de campo desde 1931 por parte investigadores del Instituto Nacional de Musicología Carlos Vega.

Así narra Pablo Bardin en su artículo para el Mozarteum Jujuy La influencia de la música europea sobre los argentinos

                "...A pesar de que existen muy escasas crónicas de los siglos XVI y XVII hay varias del XVIII. A fines del S.XVI el jesuita Bárzana dice con respecto a los indígenas del Chaco: “estas naciones son muy dadas a bailar y cantar; sus muertes las cantan todos los del pueblo cantando juntamente llorando y bebiendo”. Otro jesuita, Dobrizhoffer, nos hace una jugosa descripción de los cantos de los abipones: “Nunca cantan todos juntos, sino de a dos por vez, siempre con amplios cambios de registros. La entonación varía según el tema de la canción, con muchas inflexiones de sonido, con mucho vibrato. Obtendrá aplauso unánime aquel cantante que logre imitar el bramido de un toro. Ningún europeo podría negar que estos cantantes salvajes le inspiran cierta melancolía u horror, tal el grado en que son afectados sus oídos y aun la mente con estos cantos fúnebres. (Sin embargo), atacados por el ardor poético, se las ingenian para expresar indignación, temor, amenazas o alegría mediante palabras apropiadas y modulaciones de la voz” .
La trágica expulsión de los jesuitas en 1767 pone fin al más importante y válido intento de interacción entre la civilización occidental y la indígena. Fueron muy pocos los que se preocuparon desde entonces hasta el siglo XX de tema tan importante. De allí en más, se suceden los testimonios. Por ejemplo, Karsten consideró que las tribus chaqueñas utilizaron como instrumentos mágicos al tambor y a la sonaja de calabaza. Se propiciaban las lluvias, se acompañaban nenias fúnebres, se intentaban curaciones con cánticos e instrumentos, se hacían cantos nupciales.
Son muy escasas las referencias que tenemos sobre los comechingones cordobeses y sobre los indígenas de Cuyo, más allá de algún silbato o de una ceremonia de iniciación de niñas en Mendoza. Fue pobrísima la música en Tierra del Fuego, confinada a dos notas repetidas con total monotonía. En la Patagonia encontramos algo más de variedad, aunque por supuesto dada su tardía incorporación al país tenemos datos sólo desde bien avanzado el S. XIX salvo los de Magallanes y Pigafetta (cantos y bailes de alegría en la zona del golfo de San Julián). Hay así referencias a ceremonias de curación mediante el canto, o lamentos muy expresivos. Escribió Estanislao S. Zeballos en 1880: “llamó mi atención el eco melodioso de una especie de lamentación cantada. Yo estaba impresionado tristemente por el sentimentalismo y la unción misteriosa del cantar araucano. El indio recordaba los hogares abandonados, la mujer cautiva, los hijos esclavos...”. Tenemos también las palabras de cierto Mr. Hunt (1845) que indican cierto grado de elaboración en la música de esas tribus: “ Un hombre comenzaba dando el compás de cada canción en un corto preludio y luego todos se unían en coro...Pocas voces eran disonantes, y la armonía era por lo general 1, 3, 5, 8, ó l, 4, 6, 8, con sus octavas”. Instrumentos: el bastón de ritmo (lo golpeaban en el suelo para ahuyentar los malos espíritus); cascabeles, campanillas; flautas de cania. El Perito Moreno describe la trutruca araucana:”larga caña de colihue, hueca, forrada con tripa, y en la punta un cuerno de toro” (similar al erke del Noroeste).
Esta muy somera descripción pretende dar unas pocas pautas del estado de la música étnica en la Argentina a través de testimonios sobre sus distintas regiones. En muchos casos se observa que mantuvieron puras sus tradiciones centenarias si se trataba de tribus que no se habían mezclado con los blancos; no me refiero aquí a fusiones con lo europeo, que naturalmente se hicieron más frecuentes con el correr de las décadas..."

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Silvia Barrios-Itiyuro

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Silvia Barrios realizó desde 1973 numerosas estancias temporales con los distintos pueblos indígenas del norte argentino efectuando la tarea de recuperación de la música tradicional y llevando a cabo la revitalización de este patrimonio, que presentó permanentemente en las propias comunidades y en pequeños pueblos; en teatros, festivales, conciertos y charlas didácticas.

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ITIYURO es un espectáculo donde  los temas del CD del mismo nombre se ponen en escena mediante los lenguajes de la danza, animaciones, fotografias, teatro, video, etc. Sus canciones en chiriguano, wichí y castellano fueron desarrollados a partir de semillas textuales y melódicas impregnadas de la cosmovisión y del mundo sonoro de estas antiguas culturas, con el aporte musical del nuevo tiempo.

Fuentes consultadas:
-Pablo Bardin La influencia de la música europea sobre los argentinos Artículo para Mozarteum Jujuy
http://pueblosoriginarios.encuentro.gov.ar
-http://www.itiyuro.argentina-indigena.org/es/sobre-itiyuro

 





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